Cómo trabajamos un encargo editorial, paso a paso

Cuando una revista, un sello o una marca de indumentaria de autor llega al estudio, lo primero no es el diseño sino entender qué hay que ordenar. Revisamos el material que ya existe, la cantidad de páginas o piezas, el tipo de papel y hasta dónde va a llegar la tirada. Con eso sobre la mesa definimos un plan de trabajo y lo dejamos por escrito antes de abrir cualquier archivo.

Alcance y condiciones acordadas antes de empezar

Antes de tocar la retícula ponemos por escrito qué incluye el proyecto: cuántas páginas o piezas, qué formatos de entrega, en qué momentos se revisa y qué queda fuera. Si el encargo crece a mitad de camino, se conversa y se ajusta el alcance en lugar de estirar el trabajo sin avisar. Preferimos decir que no a un extra antes que entregar algo a medias.

Comunicación sobria y sin intermediarios

Cada proyecto tiene una persona del equipo a cargo de la comunicación. Se responde por correo con lo que está resuelto, lo que está pendiente y lo que necesita una decisión del cliente. No mandamos reportes largos ni reuniones semanales si no hacen falta: preferimos un mensaje claro cuando hay algo concreto para revisar.

Revisión de detalles antes de cada entrega

Antes de cerrar una etapa repasamos medidas, márgenes, cortes, tipografías incrustadas y nombres de archivo. En fotografía de producto y still life revisamos temperatura de color, encuadre y coherencia entre tomas. Es un control que no se ve en el resultado final, pero evita correcciones costosas en imprenta o en la publicación digital.

Documentación de cada etapa

Cada entrega va acompañada de una nota breve con las decisiones tomadas: qué retícula se usó, qué paleta, qué criterios de portada y qué archivos quedan abiertos para que el cliente siga editando. Así, si dentro de un año retoma la publicación o el catálogo, tiene el registro de por qué las cosas están como están y puede continuar sin depender del estudio.

Si querés ver cómo se aplica esto a un caso concreto, podés escribirnos con referencias y una descripción del proyecto a info@excegence.com o llamarnos al +54 11 4990-7867.

Lo que conviene tener a mano antes de escribir

Tres piezas que suelen definir el punto de partida de un proyecto editorial: la retícula que ordena la publicación, el sistema gráfico que sostiene un catálogo y la producción fotográfica que le da cuerpo a las piezas.

Excegence: for clients

Retícula y sistema de portadas para una revista de ensayo

Una grilla de doce columnas que ordena tapa, sumario y notas largas

El punto de partida fue una revista con notas de hasta ocho mil palabras y una tapa que cambiaba de registro en cada número. Definimos una grilla de doce columnas con márgenes generosos y una familia serif para titulares que dialoga con una grotesca en el cuerpo de texto. La portada funciona como un sistema: tipografía a sangre, foto en blanco y negro con un solo acento bermellón y un espacio fijo para el número. El conjunto queda como reglas aplicables sin nosotros en cada edición.

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Identidad visual para un sello discográfico pequeño

Un mismo lenguaje gráfico aplicado a vinilo, casete y difusión digital

El sello editaba vinilo, casete y algunos lanzamientos solo digitales, y cada referencia tenía un criterio gráfico distinto. Armamos un sistema basado en una retícula común, una paleta reducida a papel crema, tinta negra y rojo bermellón, y una tipografía serif para los títulos de cada disco. La contraportada y el lomo siguen reglas fijas, mientras el frente admite variaciones según el proyecto musical. También dejamos plantillas editables para que el sello pueda seguir produciendo tapas sin depender del estudio.

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Fotografía de producto y still life para una marca de indumentaria de autor

Luz dura, fondo de papel y dirección de styling en estudio propio

La marca necesitaba un conjunto de fotos que sirviera tanto para su catálogo impreso como para la difusión digital. Trabajamos en estudio con luz dura, fondo de papel crema y una dirección de styling que prioriza texturas y pliegues por sobre el atrezzo. Cada prenda se fotografió en plano general, detalle y uso, con la misma temperatura de color para que las piezas convivan en una misma página. La post se hizo en C1 con un criterio sobrio, sin retoques que borren la materialidad de la tela.

Qué gana tu proyecto cuando trabajamos juntos

Antes de hablar de estilo, conviene entender qué queda en tus manos al terminar cada etapa. Estas son las ventajas concretas que buscan editores, sellos y marcas de indumentaria cuando nos escriben.

Un sistema que seguís usando sin nosotros

Definimos retícula, jerarquías tipográficas y reglas de portada pensadas para que tu equipo las aplique número a número. No dependés del estudio para armar la próxima edición: la grilla ya está resuelta y documentada.

Archivos abiertos, no cajas cerradas

Entregamos los editables con estilos de párrafo y carácter ya armados. Podés reemplazar textos, sumar imágenes o corregir un pliego sin romper la estructura. El material queda en tus manos para seguir editando cuando lo necesites.

Una sola mirada para impreso y digital

El mismo criterio visual ordena la revista, la tapa del disco, el catálogo de prendas y las piezas de difusión. Así el proyecto se reconoce en cualquier soporte, sin rehacer el lenguaje gráfico cada vez que aparece un formato nuevo.

Fotografía de producto con dirección de styling

Producimos still life y producto en estudio propio, con luz dura, fondo de papel y post en C1. Las imágenes salen con temperatura de color pareja para que convivan en una misma página, ya sea catálogo, prensa o redes.

Entregas por etapas, sin sorpresas al final

Primero índice y paleta, después retícula y tipografía, y por último el armado. Cada etapa se revisa antes de avanzar, así llegás a la imprenta con el material cerrado y sin rehacer trabajo a último momento.

Si querés ver cómo aplicamos estas reglas en casos concretos, podés revisar nuestros criterios de trabajo o escribirnos desde la página de contacto con tus referencias.

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