Cómo trabaja el estudio por dentro
Cada proyecto editorial pasa por las mismas cinco estaciones internas, aunque el alcance cambie según sea una revista, un sello o una marca. No hay gestores intermedios: las cuatro personas del equipo se sientan sobre el mismo material y lo mueven por etapas hasta que el sistema gráfico queda cerrado.
-
Recepción del pedido
Leemos las referencias que llegan por correo y separamos dos cosas: qué quiere mostrar el cliente y qué necesita ordenar. De ahí sale una primera lectura del material, del tipo de publicación y del estado real del proyecto.
-
Planificación del sistema
Antes de abrir cualquier archivo definimos retícula, familia tipográfica y paleta. Es el momento donde se decide si el trabajo pide una identidad completa, un sistema de portadas o solo la producción fotográfica con dirección de styling.
-
Ejecución por etapas
Diseño, producción y retoque avanzan en paralelo cuando el proyecto lo permite. Las entregas parciales se comparten para que el cliente vea cómo se comporta el sistema en páginas reales y no sobre un boceto.
-
Revisión interna
Antes de mostrar una etapa, otra persona del equipo la lee con ojos frescos: se controlan márgenes, jerarquías, saltos de línea y coherencia entre pliegos. Lo que no cierra, vuelve atrás.
-
Entrega y archivos abiertos
El cierre incluye los editables con estilos de párrafo y carácter ya armados, para que el cliente pueda seguir editando sin depender del estudio. Ahí termina nuestra parte y empieza la del equipo que sostiene la publicación.
Tomamos entre seis y ocho proyectos por año justamente para poder atravesar estas cinco estaciones sin apurar ninguna. Si tenés una publicación en marcha o una marca que necesita orden visual, contanos en qué punto está y armamos una primera propuesta de índice y paleta.